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Ansiedad

“Mi mente no para. Mi cuerpo va por delante. Vivo en alerta constante.”

La ansiedad no es debilidad. Es una señal de que algo dentro de ti necesita ser escuchado.

La ansiedad suele sentirse antes de entenderse

Sientes un nudo en el estómago, te cuesta tomar aire como si no pudieras respirar profundo, tu mente se acelera incluso estando cansado/a.

La ansiedad desde el sistema nervioso: cuando el cuerpo vive en alerta

El sistema nervioso autónomo, encargado de regular la respiración, ritmo cardíaco y nivel de energía, está diseñado para protegernos. Pero cuando ha habido estrés sostenido, trauma o falta de seguridad emocional, esa protección se vuelve excesiva.

Stephen Porges, creador de la Teoría Polivagal, explica que nuestro sistema nervioso está constantemente evaluando si estamos a salvo o no. A este proceso lo llama neurocepción. Cuando la neurocepción detecta amenaza, aunque no exista un peligro real, activa respuestas como:

  • lucha → tensión, irritabilidad, pensamientos acelerados
  • huida → inquietud, dificultad para parar, sensación de urgencia
  • colapso o congelación → agotamiento, bloqueo, desconexión

El nervio vago: tu vía interna hacia la calma

El nervio vago es una de las principales rutas de regulación del cuerpo. Es decir: regula cómo vives por dentro lo que ocurre por fuera.

Dentro del Sistema Nervioso conviven dos grandes ramas:

  • Sistema nervioso simpático (SNS) → activa, acelera, prepara para la acción.
  • Sistema nervioso parasimpático (SNP) → calma, conecta, permite descansar.
  • El nervio vago es la vía principal del parasimpático, pero no es una vía única ni homogénea.
  • Tiene dos ramas con funciones muy distintas:
  • Vago ventral → calma, conexión, regulación.
  • Vago dorsal → colapso, desconexión, inmovilización.

Stephen Porges lo describe como un sistema jerárquico que se activa según el nivel de seguridad o amenaza que percibe tu cuerpo.

El nervio vago ventral: el lugar donde vuelve la calma

Cuando su rama ventral está activa, puedes sentirte:

  • presente
  • conectado/a
  • tranquilo/a
  • capaz de pensar con claridad

Pero cuando el sistema detecta amenaza, el vago ventral se apaga y aparece la ansiedad. Por eso la ansiedad no se calma con lógica sino interviniendo sobre el propio cuerpo
Peter Levine, referente en trauma somático, lo resume así:

“La ansiedad es energía atrapada que busca completarse.”

El sistema simpático: cuando el cuerpo acelera para protegerte

Cuando el vago ventral se inhibe, entra en juego el sistema nervioso simpático, encargado de prepararte para la acción. Es el responsable de:

  • la aceleración del corazón
  • la respiración rápida
  • la tensión muscular
  • la sensación de urgencia o inquietud

No es que “pierdas el control”. Es que tu cuerpo cree que tiene que protegerte.

El nervio vago dorsal: cuando la amenaza es demasiado

Si la activación simpática no es suficiente o se mantiene durante demasiado tiempo, el sistema puede recurrir a una respuesta más antigua y más profunda: la rama dorsal del nervio vago.

Esta rama está asociada a:

  • agotamiento
  • bloqueo
  • desconexión
  • sensación de “no puedo más”
  • dificultad para sentir el propio cuerpo

No es pereza ni falta de voluntad. Estos síntomas forman parte de un mecanismo de supervivencia muy primitivo que se activa cuando el sistema interpreta que no puede luchar ni huir.

El núcleo del tracto solitario: el centro que decide tu estado

En el tronco del encéfalo, el núcleo del tracto solitario (NTS) actúa como un centro de integración. Recibe información del cuerpo (ritmo cardíaco, respiración, digestión, tensión interna) y decide qué respuesta activar. Como ya he comentado:

  • seguridad (vago ventral)
  • alerta (simpático)
  • colapso (vago dorsal)

Por eso la ansiedad puede disminuir si ayudamos al sistema nervioso a volver a un estado donde el NTS pueda “leer” seguridad y no amenaza.

Peter Levine, referente en trauma somático, lo resume así: “La ansiedad es energía atrapada que busca completarse.”

Ansiedad y apego: cuando lo antiguo se activa en lo presente

La ansiedad no siempre tiene causa en el presente. A veces es una respuesta aprendida en la infancia, cuando no hubo suficiente presencia, calma o regulación externa.

Diane Poole Heller lo explica así:

“El cuerpo guarda un mapa de nuestras experiencias de conexión.”

Si creciste en entornos imprevisibles, exigentes o emocionalmente fríos, es normal que tu sistema nervioso haya aprendido a anticipar, a vigilar, a tensarse.

En la vida adulta, esto puede traducirse en:

  • miedo a que te abandonen
  • dificultad para confiar
  • ansiedad relacional
  • miedo a poner límites
  • necesidad de controlar para sentirte segura
  • sensación de no ser suficiente

No es que “seas así”. Más bien aprendiste a sobrevivir de esta manera.

Cómo se siente la ansiedad en el día a día

La ansiedad puede manifestarse de formas muy distintas:

  • respiración superficial
  • tensión en el pecho
  • palpitaciones
  • nudo en la garganta
  • pensamientos que no paran
  • miedo a perder el control
  • dificultad para concentrarte
  • sensación de alerta constante
  • irritabilidad sin motivo claro
  • necesidad de control
  • agotamiento emocional

Cuando esos síntomas están presentes con bastante intensidad desde aproximadamente un mes, es hora de prestarles atención.

La ansiedad en sesión: lo que observo, lo que acompaño

Muchas personas llegan a consulta diciendo: “Tengo ansiedad” Y cuando se sientan frente a mí, lo que observo no es únicamente aquello que dicen. También lo que el cuerpo está expresando.

Escucho tu respiración.

Observo cómo se tensan tus hombros cuando algo duele.
Cómo se acelera tu voz cuando aparece el miedo.
Cómo se ilumina tu cara cuando algo encaja.

La regulación, especialmente al inicio, ocurre en la relación terapéutica.

Tu sistema nervioso se regula en contacto con otro sistema nervioso que está presente, calmado y disponible.

Arielle Schwartz lo expresa de forma preciosa:

“La regulación es un acto compartido.”

Por eso, en terapia, mi papel no es llenar el espacio de palabras.

Es estar, leer tu cuerpo y acompañar tu ritmo.

Sostener lo que aparece sin prisa y sin juicio.

El trabajo terapéutico con ansiedad

En un espacio seguro podemos:

  • regular tu sistema nervioso
  • trabajar con el nervio vago y la respiración
  • identificar patrones que te mantienen en alerta
  • comprender el origen de tu ansiedad
  • aliviar síntomas físicos y emocionales
  • aprender a parar sin miedo
  • construir seguridad interna
  • acompañarte en lo que duele y en lo que cambia

No se trata de “quitar la ansiedad” , eso es imposible. Pero sí podemos entenderla, regularla y transformarla.

Un espacio para respirar

La ansiedad no define quién eres.

En INSPIRA Psicología, en Ávila, encontrarás un espacio pensado para que puedas entender lo que te ocurre, regular tu sistema nervioso y recuperar una sensación de calma que quizá llevas tiempo buscando.

Estoy aquí para acompañarte.

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