Septiembre y salud emocional: cuando el verano se ha pasado en un abrir y cerrar de ojos
Septiembre llega con una sensación conocida: el verano se ha pasado en un abrir y cerrar...

En esos momentos, necesitamos algo que nos devuelva al cuerpo y le recuerde que puede aflojar. Aquí es donde entra el nervio vago: el freno fisiológico que nos ayuda a volver a la calma.
El objetivo de esta entrada es que puedas entender de manera sencilla cómo funciona ese freno, por qué a veces se desactiva y cómo puedes ayudar a tu cuerpo a recuperarlo.
El nervio vago frena la respuesta de “lucha o huida” mediante un mecanismo de antagonismo fisiológico. No es que el estrés desaparezca solo: el vago lo contrarresta activamente.
Explicación fácil:
Cuando te estresas, el cuerpo se acelera. El nervio vago es el freno que compensa ese acelerón y te ayuda a volver a la calma.
Cuando el cerebro detecta peligro, activa el sistema simpático. Las glándulas suprarrenales liberan adrenalina y noradrenalina, que aceleran el corazón, tensan los músculos y preparan al cuerpo para correr o pelear.
Explicación fácil:
Es el modo “supervivencia”: tu cuerpo se prepara para actuar.
El vago ejecuta ese “frenazo” de varias formas. La primera y más inmediata es sobre el corazón.
El freno vagal sobre el corazón
En lucha o huida, las suprarrenales inundan el cuerpo con adrenalina y noradrenalina, disparando el pulso. El nervio vago libera acetilcolina directamente sobre el nodo sinoauricular del corazón. Esta sustancia bloquea los efectos de la adrenalina y fuerza al corazón a desacelerar casi al instante.
Explicación fácil:
Las suprarrenales aceleran. El vago libera acetilcolina para frenar. Es un choque químico entre “acelerar” y “frenar”.
La respuesta de estrés activa el Eje HPA, que produce cortisol. El vago envía señales de “seguridad” al hipotálamo, que apaga la cascada hormonal.
Explicación fácil:
El eje HPA es la fábrica del cortisol. Cuando el vago se activa, le dice al cerebro “ya no hay peligro”, y la fábrica se detiene.
En estrés, la sangre se dirige a brazos y piernas. Cuando el vago se activa:
Sin ese “combustible”, el cuerpo no puede mantener la alarma.
Explicación fácil:
La sangre vuelve al centro del cuerpo y las extremidades se sueltan.
La amígdala detecta amenazas. El vago, a través del Núcleo del Tracto Solitario, envía señales de calma que permiten que la corteza prefrontal retome el control.
Explicación fácil:
El vago le dice a la amígdala “ya pasó”, y la parte racional vuelve a conducir.
Los nervios que mueven los ojos están muy cerca del origen del vago. Moverlos de forma específica envía una señal de seguridad al cerebro.
Pasos:
Explicación fácil:
El bostezo o suspiro es la señal de que el vago se ha activado.
Esta combinación satura al sistema nervioso de señales de calma.
Pasos:
Explicación fácil:
Actúas sobre cuerpo, emoción y pensamiento a la vez.
Si algo de lo que has leído te ha resonado, podemos explorarlo juntas/os en un espacio seguro.
Puedes escribirme sin compromiso para informarte o solicitar tu primera sesión, presencial u online. Estaré encantada de acompañarte.
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